La presidenta Michelle Bachelet ha mostrado que puede reaccionar de forma rápida y resuelta a problemas impactantes, como en el más reciente caso de corrupción. Las medidas que ha presentado tranquilizan las inquietudes más graves del caso Chiledeportes pero dejan abierta dudas acerca de su alcance.

Hasta ahora, el esfuerzo realizado por los partidos de la Concertación ha sido más bien de contención de daños políticos. Pero el deporte es una actividad profundamente arraigada en nuestra cultura, de ricos a pobres: al no haber evitado el mal uso por parte de sus operadores de dineros originalmente destinados a amplios sectores de ingresos modestos, - más allá del factor penal involucrado ahora – los partidos de la Concertación involucrados mostraron una sorprendente falta de sensibilidad político-social. Pues se trataba de recursos originalmente destinados a sectores sociales cuyos intereses ellos reclaman defender. En claro: robar dineros de proyectos destinados a agrupaciones de deportes, por lo general, pobres y vulnerables, no es sólo éticamente errado, también lo es políticamente. Se ha mal-utilizado a instituciones sociales de barrios. Debilita esto la necesaria integridad de los liderazgos políticos que no han sabido actuar en la prevención de la corrupción que para pasar desapercibida requiere de configuraciones institucionales no-transparentes, como es el caso, y de una cultura política transgresora de su propia institucionalidad.

La excelente propuesta presidencial puede ser insuficiente para dar cuenta del alcance de las malas prácticas. La Presidenta ha dicho que son unos pocos los involucrados en malas prácticas. No es esa la impresión que provoca este caso. Si bien las medidas propuestas son excelentes, su valor se ve relativizado con la afirmación que reduce el problema a unos pocos.
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Esa pérdida importante de impulso de la integración mencionada por la Presidenta es un tema regional importante.

Este año ha visto la expansión de MERCOSUR con la incorporación de Venezuela. Por otro lado también hemos visto a Chile incorporarse como miembro asociado a la Comunidad Andina de Naciones CAN ; si bien es cierto que eso sucedió luego de la salida de Venezuela de la CAN y que, con la incorporación de Venezuela, MERCOSUR incrementa notoriamente su escala de acción y se conforma en un érea de enorme potencial energético.

Chile no ha sido un impulsor decidido, hasta ahora, de políticas de integración regional no obstante su economía exportadora e importadora tiene un comercio fluido con la región. Eso no se ha traducido sin embargo en políticas regionales exitosas, por razones interesantes de analizar. Luego de un corto período de gas barato, tampoco parece orientarse bien en la nueva dimensión de la globalización que gira estratégicamente en torno a las economías y políticas de desarrollo energético.

Queda también en suspenso si la decisión de no apoyar a Venezuela (país proveedor de hidrocarburos) fue también tomada en parte por consideración a que Hugo Chávez es incomodo para numerosos gobiernos, entre ellos para el gobierno de Georg W. Bush. En un mundo que ha visto también a grandes sectores de la opinión pública internacional aunar fuerzas en movimientos y protestas por la paz para condenar las políticas de la guerra de dicho gobierno, Hugo Chávez no es un peligro.

Chile requiere buscar asociados en la región para asegurar su abastacimiento energético, como ya lo ha hecho por ejemplo Nestor Kirchner. Las opciones alternativas existentes son extremadamente caras. Por otro lado las diferencias políticas regionales actuales que suscita el presidente Hugo Chávez afectan de manera distinta a los países europeos y a otros países de la región que tienen relativamente aseguradas sus recursos energéticos. Los primeros tienen fuentes energéticas diversas y no se detienen a la hora de asegurar el acceso. Pero Chile está en una posición intermedia, no es un G8, tan rico y poderoso para crecer de espaldas a la riqueza energética de la región y marcar diferencias ideológicas por sobre sus intereses regionales. Pues al contrario de otros países de la regiòn - el país no cuenta con fuentes de autoabastecimiento energético. El país logrará una plataforma mínima de aseguramiento energético al año 2009, según los planes de gobierno.
Con todas las diferencias del caso, si fuese por ideologías no habría sido posible los convenios comerciales con China, que tiene un sistema político y una doctrina de Estado distinta. Para un país con la diversidad de lazos comerciales que tiene Chile, es ilógico que se complique a la hora de asegurar su aprovisionamiento energético regional. Más aún cuando con Venezuela nuestro país no tiene diferendos pendientes. Ni tampoco a Hugo Chávez se le culpa de transgreciones a los DDHH. Tampoco el convenio militar de Venezuela y Bolivia, en el marco de su ya pública asistencia, significa un riesgo para Chile; parece ser más bien una respuesta a la base militar estadounidense en territorio de Paraguay.
La política exterior se ha permeabilizado a criterios políticos-ideológicos cuando se requerían criterios técnicos energéticos. Si bien el desarrollo exportador chileno se orienta en estos años hacia el Asia-Pacífico y no hacia MERCOSUR, el país requiere acuerdos con los países de MERCOSUR para acceder al aprovisioamiento de recursos energéticos. Eso significa una cierta flexibilidad a la hora de convivir con las particularidades políticas de sus gobiernos. A Chile, por ejemplo, no le daña que Nestor Kirchner y una buena parte de los ciudadanos argentinos sean Peronistas, ni que en Brasil gobierne Luiz Inácio Lula da Silva o el chavismo venezolano. Cómo antídoto a su aislamiento regional, el país debe más bien aceptar la diversidad de esta actual comunidad latinoamericana de naciones. Las ideas conservadoras de analistas internacionales influyentes en la prensa de derechas que implícitamente han interiorizado la perspectiva de Estados Unidos y que como por ejemplo Álvaro Vargas Llosa llaman continuamente a las élites locales a descalificar a los gobiernos de la región, desde Fidel Castro a Nestor Kirchner, para no hablar de Hugo Chávez y Evo Morales- han logrado reforzar las diferencias regionales, sin considerar que sus análisis doctrinarios pueden tener efectos perversos para la integración regional y reflejen más bien un mundo de países-naciones desagregados cómo en los nacionalismos anteriores a la reciente globalización.


De las declaraciones hechas por la Presidenta Michelle Bachelet durante su visita a la República Federal de Alemania, me llama la atención una frase que da señales acerca de su evaluación del contexto regional. Teniendo presente que en un contexto más internacional el país ha avanzado en los convenios comerciales, recientemente con Asia.

Dice la información:

(fragmentos de la declaración)

Michelle Bachelet llamó a la unidad latinoamericana a propósito de la lucha por un sillón no permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) entre Venezuela y Guatemala.

"...No debemos perder de vista que si bien se han ido generando diferencias políticas importantes, también es cierto que los latinoamericanos tenemos desafíos comunes"

América Latina necesita "derrotar la pobreza y la exclusión, alcanzar un crecimiento sostenible, profundizar la integración y fortalecer colectivamente nuestra voz ante el mundo y la conclusión lógica es entonces que debemos hacer un esfuerzo y buscar todos los espacios disponibles para identificar iniciativas comunes que nos permitan avanzar en la superación de los desafíos que he señalado"

...Y muy prioritariamente, continuar el proceso de integración que ha sufrido una pérdida importante del impulso que tuvo desde los noventa y hasta comienzos de este siglo".



En un editorial titulado “The Age of Impunity” el New York Times señala a Darfur, Irán y Corea del Norte como casos en los que esta impunidad se hace patente ahora que el gobierno sudanés desafía agredir el envío de una fuerza internacional efectiva que vaya en defensa de la población de Darfur, iniciativa que la ONU aún no decide para desgracia de miles de personas. Menciona también a Irán – que desafía a la comunidad internacional con el desarrollo de tecnología nuclear y a Corea del Norte – que ya ensayó su potencial – supuestamente nuclear - a pesar de todas las advertencias. Una era de impunidad, señala el editorial, que también es consecuencia de los fracasos y excesos del gobierno Bush en la guerra de Irak y en la lucha antiterrorista que han llevado a Estados Unidos a perder su ascendiente moral y político internacional y limitan ahora su capacidad de respuesta en un caso tan grave como Darfur.

El editorial llega cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos condena al Estado chileno por aplicar el Decreto Ley de Amnistía. Dicha corte ha dado un paso decisivo a partir del caso del profesor chileno Luis Almonacid, asesinado el 16 de Septiembre de 1973 en la puerta de su casa por carabineros de la época.

¿Llegará el país a sus celebraciones bicentenarias, en el marco de la cual se realizan actualmente interesantes actividades intelectuales, recientemente en torno al tema de la memoria – con su ignominiosa Ley de Amnistía? Y con el dictador – acumulando desafueros pero sin ser inculpado y por tanto con la presunción de inocencia?

La Ley de Amnistía ha envejecido, tanto como el propio dictador. Es la señal de una “age of impunity” que ya es hora de cerrar, aboliéndola.

Durante esta primavera 2006 se observan algunos cambios importantes en la situación internacional. Las elecciones presidenciales en América Latina – Nicaragua, por ejemplo, donde Daniel Ortega lleva chances de ser elegido presidente o Brasil, donde el presidente Luiz Inácio Lula da Silva recompone su ranking en encuestas (si bien es sabido que las encuestas son válidas sólo un momento y que es difícil otorgarle carácter predictivo) luego del sorpresivo aumento de la votación de Geraldo Ackmin. También Ecuador se prepara para una elección que se ve ajustada y que podría pasar a ballotage. Y en Venezuela también se preparan elecciones.

Una vez superada la incertidumbre regional electoral se presentarán mejores condiciones para reforzar políticas nacionales de entendimiento regional, lo que es de gran valor para países pequeños como Chile cuyo singularísimo modelo de desarrollo y político complica a veces su visión de las relaciones regionales. La bonanza económica del país podría contribuir a reforzar su integración a la diversidad política y cultural regional y llevarlo a revalorizar la política de entendimientos.

En este contexto, las elecciones en Estados Unidos son decisivas. Las midterm elections son una ocasión de cambio de la balanza política entre republicanos y demócratas. Las encuestas recientes hablan de un incremento de las opiniones a favor de los Demócratas luego del reciente escándalo que sufren los Republicanos y que debilita el apoyo del electorado más conservador . También el empantanamiento político y militar de la invasión de Irak ha irritado a la opinión pública. Estimaciones recientes hablan de más 600 mil víctimas irakies.

Pero aún si los republicanos lograran conservar su mayoría, durante los dos próximos años el gobierno Bush no podrá seguir gobernando cómo si Estados Unidos fuese un país de partido único. Esa ha sido una larga situación de excepción que afortunadamente ahora vive sus últimos meses. Si la crisis abierta por Corea del Norte no se agrava – y los demás conflictos tampoco, en los próximos meses (en el norte enero y febrero son meses activos) la situación internacional vería la retirada de las posiciones neoconservadoras, las que han llevado a Estados Unidos al inaudito extremo de utilizar prácticas abiertamente repudiadas en el plano internacional como es el caso de maltrato, traslado internacional clandestino y tortura de prisioneros.

En América Latina tenemos la propensión a dramatizar y magnificar, en una tribuna ideológica local, desencuentros y conflictos de intereses políticos regionales - por sobre una debida práctica de buenas relaciones. Y eso trae – en nuestro caso - confusión en la política interna y desdibujamiento de los objetivos de la política exterior. Un mejoramiento de las condiciones internacionales ofrecería sin duda una ocasión privilegiada para recomponer lazos de entendimiento regional.


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Es una situación que he revisado a menudo: es generada a veces por artículos de prensa o por una declaración o una alusión política - no logro entender las razones por las que nuestra elite política ha convertido al presidente venezolano Hugo Chávez en un factor de la política interna. (Si por un momento dejamos de pensar sólo en el voto en Naciones Unidas)

Durante estas semanas es indudable la presencia del presidente venezolano en el país. Se trata, sin embargo, de una producción local de dicha presencia. La política local ha convertido a Hugo Chávez en un factor interno – es cosa de ver los diarios y las declaraciones de parlamentarios, dirigentes políticos y gubernamentales, de la Concertación y de las derechas – y por un segundo uno podría creer que han logrado crear una imagen holográfica del presidente Chávez, y que por ese medio está a la vez aquí y en Caracas. Pero se trata de un evento artificial, de una construcción virtual, un artefacto. Se busca un adversario y se lo ha ido a buscar a la República Bolivariana. El ex –embajador se salio de protocolo – ciertamente- al hablar sobre política interna – en un contexto discursivo local en el que Hugo Chávez ya era un tema cotidiano permanente.

Inquietudes políticas que no aparecen sin embargo cuando se trata de la visita del líder del Partido Popular español, el Sr. José María Aznar. Se trata de un político influyente, que si bien no está en funciones gubernamentales, es sin duda un actor de la política española e internacional. Después de todo, J.M. Aznar, el presidente Bush y el primer ministro Blair acordaron el inicio de la invasión de Irak. Pero, en este caso, casi todos se muestran complacidísimos por su visita. Es pertinente recordar también que en el reporte de la corte electoral mexicana que dió respuesta a las querellas de López Obrador, se menciona en forma explícita la intervención improcedente - que realizó allí el líder del PP español.

Elegimos democráticamente una presidenta cuyos orígenes de izquierda no es un misterio para nadie. Y la Concertación agrupa también diversas sensibilidades de la izquierda chilena. Y sin embargo, pareciéramos desplazarnos hacia políticas sanitizadas según las cuales – se podría pensar - todo representante de izquierda tradicional,nacional o latino americana, pareciera estar más bien fuera de contexto. Si no fuese por el prestigio internacional de la Presidenta Bachelet, pensaría que el país pasa por una etapa de problemas hamletianos de su identidad sudamericana.

En artículo publicado en La Tercera del Sabado 7 de Octubre 2006, p. 3 - el economista Ricardo French-Davis y Mauricio Jelvez observan que dicho presupuesto:

"representa una señal muy positiva de cómo enfrentar desde la política económica los nuevos desafíos que tiene un país de ingresos medios como el nuestro”.
Sugieren fortalecer un programa integral para las Pymes, corregir las graves falencias que aún subsisten relativas a las desigualdades en el mundo de la producción y del empleo; establecer un balance estructural de cero y una discusión acerca de la actual estructura tributaria.

Un mejoramiento gradualista de la situación económica y social, por sustentable que parezca, no asegura soluciones claves a la persistencia que muestra la gama de desigualdades en el país; por el contrario, con el tiempo contrasta más la pobreza en medio de la riqueza inconmensurable de una parte de la población; así también la pobreza de la educación pública en medio del sofisticado crecimiento económico y comercial o las diferencia creciente entre el desarrollo en regiones y el esplendoroso desarrollo de la Región Metropolitana.

Pero la economía del país parece producir aumentos significativos de trabajo productivo cuando la tasa de crecimiento supera el 5 o 6 por ciento, como fue el caso en los años anteriores a la crisis de los 90. Y aún en ese caso ello no significa automáticamente una disminución de las desigualdades pero sin duda que aporta un mejoramiento considerable.

Un incremento significativo del presupuesto no asegura, de por si, la solución de estos problemas. Tiene un efecto positivo, cierto, a condición de que las políticas y programas se propongan superar las principales desigualdades observables en el país. Así lo ha confirmado nuevamente la Presidenta Michelle Bachelet en el discurso con motivo del aniversario del triunfo del NO.

El ministro de Hacienda ha ilustrado los peligros tomando por ejemplo la bonanza y fin de la riqueza del salitre. No todos los chilenos viven sin embargo de las ganancias exportadoras. Chile requiere también – como todos los países - de una economía doméstica dinámica; un asunto hoy subestimado tanto por el pensamiento de izquierda como por el progresismo neo-liberal más brillante.

Un reforzado fomento de las Pymes y del empleo puede parecer a primera vista poco esplendoroso y complicado pero es una tarea imprescindible que ningún país avanzado ha descuidado en su desarrollo.

Definiciones (1) para el Blog.

La costumbre de llevar anotaciones en cuadernos separados por tema, como educación, cultura y sociedades del conocimiento, me lleva en forma casi natural a llevar blogs separados - como si estos fueran cuadernos de anotaciones. Siguiendo esa raíz los he a veces titulado, por ejemplo: epapers.
Hace tiempo ya que me hacía falta abrir un cuaderno y un blog especial para algunas anotaciones de política. Lo he demorado hasta poder ver mejor su necesidad, para no crearme una dispersión de notas. Se trata más que nada de intentos de interpretación, a veces fragmentarios pero destinados a mejor entender la política en aquellos asuntos que me parecen interesantes, en el acontecer internacional, en América Latina o en Chile. Y además – cuando me parezca al alcance - intentar elaborar alguna interpretación acerca de su significado. No se trata de un periodismo investigativo ni mucho menos destinado a informar de manera sistemática. Sino simplemente de anotar reflexiones y comentarios, cuidando un cierto sentido común que haga de balanza y poder participar, allí cuando se presente una ocasión interesante, como un ciudadano más en alguno de esos debates – que con mayor o menor grado de nitidez a veces recorren la red.
Lo que marca la diferencia con los cuadernos de papel es la posibilidad de marcar los links que llevan de un punto a otro de los textos – que en eso consiste una buena parte de la genialidad de la Web y de los blogs - y de poder establecer entrelazamientos temáticos interesantes.