La blogosfera y la prensa chilena han visto esta semana comentarios y llamados sobre María Música Sepúlveda. No ha sido exactamente un debate, sino más bien una presentación de posturas, reacciones y llamados que presentan, con frecuencia, una lógica compleja, cargada de contradicciones entre incuestionables llamados solidarios a defender derechos y cuestionables aceptaciones al uso de la violencia explícita o implícita.

Estas contradicciones inquietantes intento tratar de forma preliminar, tal vez porque sus autores no han reflexionado aún acerca de la contradicción de sentido común entre su llamado a un espíritu de solidaridad sin duda genuino y auto-arrogarse, de forma explícita o implícita, un derecho a la violencia o a su tolerancia , actitud ésta última, hoy día, inaceptable.

Así por ejemplo, en una publicación estudiantil universitaria, viene por un lado un texto de defensa a María Música Sepúlveda por la represión sufrida en una manifestación pero editada en la columna de la derecha, inmediatamente al lado, aparece una imagen de un joven que se apresta a golpear con un bastón a un policía de grupos especiales – con la leyenda – ‘nuestro derecho a defendernos’. Es contradictorio – llamar a un cese de la represión y al mismo tiempo manifestar esa disposición a la autodefensa que es una aceptación de la violencia. Lo más grave es que no es solamente contradictorio, sino que también, un inaceptable llamado a la violencia.

Concuerdo que es absolutamente necesario llamar a las autoridades educacionales y de gobierno a detener la represión a los jóvenes secundarios que protestan por su desacuerdo con el proyecto de Ley General de Educación. Más aún que esa represión maltrata a niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

Es también un llamado a cambiar la actitud institucional en el caso de María Música Sepulveda, ya maltratada anteriormente por la policía en una de las protestas. Así también es de ánimo cuestionable que la joven deba responder frente a la fiscalía por haber arrojado agua a la ministra de educación. Para apoyar estas cosas, no es correcto ni tampoco necesario desconocer que el ‘jarrazo’ fue efectivamente una agresión inaceptable.

La defensa solidaria de María Música Sepúlveda no debiera llevar a sus compañeros a confundir violencia con derechos. Vivimos actualmente en una sociedad que tiene mecanismos para que los jóvenes hagan valer sus derechos – o que debiera dárselos. Pero incluso frente a sus defectos la respuesta no pueda ser el recurso a la violencia. Honraría a los jóvenes su adhesión a la cultura de la noviolencia y a la búsqueda de formas noviolentas de luchar por sus ideales, aspiraciones y reivindicaciones.

La foto que presenta Jaime Díaz en su texto, tomada a María Música Sepúlveda tras ser maltratada por la policía, es una señal más de cuan violenta es nuestra sociedad. Sus principales ámbitos están cruzados por conflictos y violencias físicas y psicológicas. Sea ésta violencia de tipo intrafamiliar, maltrato infantil, violencia escolar, violencia laboral o, como lo ilustra la foto, de violencia institucional que resulta en maltrato a niños, niñas, a adolescentes y a los jóvenes.

Se trata de una violencia represiva injustificable, intolerante a sus manifestaciones y que por desgracia se ha vuelto anormalmente normal en el país, anormalmente aceptada por autoridades.

Muchos creímos que con la llegada de una presidenta, Michelle Bachelet, cesarían las propensiones reflejas e históricas a las restricciones innecesarias y a la represión institucional pero sorprende la desproporción en este ámbito por tratarse de menores. No sólo el Estado, también la sociedad chilena y recientemente se observa que también los menores han mostrado cuan arraigada es la propensión a esta violencia muda que sus principales actores parecen no percibir como propias en la mayoría de los casos.

Es tiempo de revalorar una cultura de la noviolencia y de re-instaurar ámbitos de comunicación libres de violencia y ¿quienes podrían estar en mejores condiciones para ello que los jóvenes? Sin duda, la crisis del ámbito educacional generó la conflictividad del sistema. Pero esa crisis no fue responsabilidad de los alumnos. Una parte considerable de ellos han sido más bien víctimas de su precariedad.

Tal vez lo sucedido con María Música Sepúlveda sea una oportunidad para generar una cultura más civilizada de resolución de conflictos. La responsabilidad de los adultos es, por supuesto, mayor que la de los menores de edad.

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La sorprendente declaración de la presidenta Michelle Bachelet sobre las complejas circunstancias económicas por la que atravieza el país – fue realizada casi al pasar.

Pero, para identificar mejor su nucleo complicado es útil separar el fondo de la forma.

Afirma que el país no se encuentra en crisis económica. Es un punto debatible. Si no fuese por las ventas de cobre a China y a otras grandes economías que mantienen elevadas tasas de crecimiento – probablemente estaríamos en crisis. En todo caso, la persistente tendencia al bajo crecimiento y a la inflación es inquietante.

Pero más sorprendente es la segunda afirmación. La presidenta, en un extraño pasaje de su declaración – señala que quienes afirman o insisten en que hay crisis (sospecho que me cuento entre ellos) dañarían al país.

Por supuesto la Presidenta es libre de decir su opinión - desafortunadamente cree que la crítica, en especial aquella relativa a la crisis, daña al país. Pero también son libres de manifestar su opinión quienes difieren en el tema de la crisis. Sorprende su descalificación de la crítica. No esperaba esa argumentación. Podría ser síntoma de una propensión restrictiva en el entendimiento del debate político. La imagen internacional no debiese ser motivo de censura al debate interno.

Luego de que las autoridades declararan que no interpondrían querella contra la jóven María Música Sepulveda por arrojar agua a la Ministra Jiménez ahora resulta que, aparentemente, la Ministra sí habría presentado querella. La que pasaría ahora al Ministerio Público, a ser vista bajo la Ley Penal Juvenil, luego que el Tribunal de Familia se declara incompetente.
La opinión del ex-juez, don Juan Guzmán: “criminalizar a una niña de 14 años es muy grave. Esto es un hecho aislado y muy lamentable, pero hay formas mucho más humanitarias, didácticas y pedagógicas que pueden servir. Yo creo que un juicio criminal no es lo mejor respecto a esta niña” [cooperativa][escuchar audio]
Será entonces, efectivamente ¿El Estado de Chile versus una adolescente de 14 años?
Espero que no sea así.  Proyectaría una luz  extraña sobre las actuales autoridades.
Cómo muchas cosas recientes, un conjunto discordante de voces  e indecisiones terminan por socializar confusión.


             
declaración de don Juan Guzmán - cooperativa