Asombra a quienes hoy llevan en el alma un familiar,  amigos/as o compañeros/as que sufrieron en manos de la dictadura – la extraña manera con que la diputada Sra. Rubilar, presidenta de la comisión de derechos humanos de la cámara,  trata los problemas surgidos por el hallazgo de personas que figurando como desaparecidas en realidad no lo eran.  Lo ha hecho de tal forma que ha transgredido sentimientos – ha olvidado que conmociona a muchas familias.

Me parece una cruel ironía de la historia y de la democracia actual en Chile que una representante de la derecha ejerza tan importante función simbólica de forma transgresora justamente en el tema de la comisión de derechos humanos.

En los casos de genocidios, de crímenes de lesa humanidad, se requiere de las derechas cuidar aquella violencia ideológica de su lenguaje que hoy para algunos puede parecer reminiscencia simbólica pero que en dictadura significaba sufrimiento y exterminio.

Una violencia del lenguaje que Harold Pinter, nobel de literatura fallecido en estos días, supo identificar y dramatizar en su obra, como lo señala Ariel Dorfman en el texto dedicado ahora a su maestro y amigo Pinter.

La ética  que se desprende del drama humano tiene antecedentes en la Alemania después de Auschwitz –Birkenau lugar donde también se trataba del exterminio y la desaparición. 

 

De creer a la autoridad, el caso de la mujer embarazada (Bernardita Vega, peruana) que en abril dio a luz en el baño de un  hospital en Santiago fue un acto voluntario. Cruel ironía de un informe actual que sólo aumenta la sensación de que  algo está verdaderamente mal, algo complejo, invisible e imperceptible para quien busque causas en responsabilidades individuales como si se tratare de identificar al agente de una enfermedad.

El nacimiento en el baño del hospital ¿Puede haber sido resultado de desidia, discriminación o malas prácticas hospitalarias? ¿ A personas modestas e inmigrantes en especial? ¿O debo creer que por algún don superior de la  institución hospitalaria, ésta es inmune a esos problemas? El informe exculpatorio señala, según el artículo de prensa,  que  “… ella  (Bernardita Vega, la mujer embarazada) se retira en forma voluntaria del lugar donde podía seguir siendo observada”. 

Francamente, el caso no parece ser un acto voluntario de mujer embarazada que va al baño a dar a luz – sino más bien resultado de una mezcla extraordinaria de desidia y discriminación en un servicio despersonalizado – de desorden en fin - por difícil que sea aceptarlo –  que por omisión no dejó a Bernardita Vega otra opción más que ir a dar a luz al baño. 

El sistema público de salud  pasa por un mal momento. En un año ha acumulado mucho estrés que se ha traducido, además, en recientes malas prácticas como esta actual en Iquique donde mujeres embarazadas que sufriendo de SIDA  fueron víctimas de malas prácticas en un tratamiento clave.

Casos que llevan a desear un país más amable con la vida.

Navidad (nativitas, ‘nacimiento’) es una excelente oportunidad para ello.

Enlaces:

Ver también, de archivos - CiberAmérica  9 de abril 2008: CiberAmérica - Chile | Madre peruana da a luz en baño de hospital de Santiago